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jueves, 26 de noviembre de 2009

La llegada a nuestro destino.


Y llegó. Llegó el día que llevábamos esperando desde hace 5 meses, cuando Gigi nos mando las fotos de la que posiblemente iba a ser nuestra casa. Estamos encantados. No es fácil explicar una sensación que llevábamos tanto tiempo aguardando.3 meses ocupando casas ajenas de amigos y por fin, otra vez, volvemos a tener casa, pero esta vez en el lugar donde queremos estar.


Nos gustaría dar las gracias de corazón a Gigi y Damilca, por habernos acogido este mes, y habernos dado un curso intensivo de “cómo sobrevivir en la jungla dominicana”. Aunque los veamos casi todos los días, es hora de que empecemos solos a equivocarnos y aprender de nuestros errores.


Tenemos una casa gigante para nosotros, mucho más de lo que nunca vayamos a tener, pero además, la vamos a usar como sede de la asociación. Desde que el amigo sol se fue esta tarde hemos estado a oscuras con un cielo lleno de estrellas espectacular, pero ya ha llegado la luz. Tampoco tenemos agua. El vecino que es amigo, nos ha prestado 3 cubos de agua para ducharnos, pero no podemos hacerlo porque las duchas están muy sucias y hay bichos, pero no podemos limpiarla aun porque no tenemos agua de la llave, así que esto es como la pescailla que se muerde la cola. Estamos sentados en el salón sobre 2 sillas de plástico incómodas, y cenando 2 sándwhich porque aun no tenemos gas.



La casa la han dejado bastante sucia , y si no llega ser por el grupo de la asociación de mujeres que han estado esta tarde limpiando aún estaríamos en ello.Han sido como un escuadrón de limpieza y en menos de una hora la casa estaba reluciente.La gente aquí es muy hospitalaria, y amable.


A pesar de todo lo malo que tienen las condiciones de nuestra casa, somos felices, porque fue un sueño empezar con esta historia; ver como crecía la semilla, y por fin estamos viendo algo de luz.Lo que queremos ahora es que esa planta crezca y se convierta en un árbol gigante y podamos ver como nuestro sueño se cumpla de verdad: Ayudar en todo lo posible al progreso de Ramón Santana.


Ahora mismo son las 9 pm de nuestro tercer día aquí. En esta época hay menos mosquitos, pero lo malo de las noches son los gallos. El hecho de tener un gallo enfrente es como un despertador que tienes guardado en el fondo de un cajón. Hemos pensado eliminarlo, ya que a las 6 a.m empieza y no para, y muchas veces incluso cuando aún no ha salido el sol. La gente vive con eso aquí y nosotros ya nos estamos acostumbrando.


Este fin de semana empiezan las fiestas patronales, y estaremos aquí para contar como se vive la feria de Ramón Santana.


Gracias a todos los que me leéis.


Un abrazo

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