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miércoles, 24 de febrero de 2010

Envidia patriótica


Hola a todos;

La vuelta de Haití ha dejado muchas cosas. Tras pasar mis últimos días allí con fiebre y pensando que era una insolación, fuimos al hospital nada más volver y me detectaron dengue. El dengue es una enfermedad tropical, que te la transmite un mosquito. Dado que tengo un buen historial, ya sabía de antemano que algo raro pillaría y así ha sido. Es como una gripe que te deja débil, pero ya estoy al 100% y ahora tenemos la visita de la familia de Paloma. Hemos estado en el norte viendo las ballenas desde una barquita; una experiencia recomendable para todo el mundo.


Desde que estamos aquí, Ramón Santana nos ha enseñado mucho. Como ya he dicho en anteriores capítulos, ellos nos aportarán mucho más de lo que nosotros podamos dejar aquí. Aprendemos desde su humildad hasta su hospitalidad, pero además en esta semana, se celebra la semana de la independencia.


Vaya palabra larga y con cuanto significado. Es el fin a la opresión y el principio de la propia libertad. Evidentemente que en mi utopía reside el sueño que las fronteras dejaran de existir y los pueblos pudieran convivir en paz sin tener una línea que los separara, pero hoy en día el mundo está hecho de la manera que lo conocemos, y por lo que a mí respecta me siento orgulloso de mi tierra y de mi gente.


Los dominicanos también viven con orgullo su patria y su bandera. Su reciente historia de independencia y la lucha que mantuvieron los patricios hacen que a ellos les brillen los ojos cuando hablan de su bandera o país. Hoy hemos estado en un acto, donde se ha rememorado la independencia y en el cual, los alumnos del Liceo han hecho algunas poesías y representaciones en honor a Mella, uno de los fundadores de su patria. Se nota que no es un acto normal, no es un acto donde le estén obligando a hacer esas representaciones, sino que en sus palabras se puede leer el sentimiento profundo que le provoca hablar de sus símbolos.


En determinados momentos he sentido envidia. Envidia porque en España ser español no está del todo bien visto, y sólo sea bien visto cuando la selección de fútbol gana algún título, algo que en nuestra historia ha pasado pocas veces. Naturalmente que todos nos sentimos profundamente orgullosos de nuestro territorio, pero las demostraciones son escasas. Echo de menos algunas manifestaciones en honor de los que hicieron posible tener el país que hoy tenemos. Cuando por fin conseguimos quitarnos el yugo de la dictadura, un grupo de gente consiguió poner los cimientos sobre los cuales se sustenta el país de libertades y progreso que hoy conocemos.


Muchos al leer estas líneas me pueden poner el apodo de facha. Pueden hacerlo, pero eso es lo triste. No me puedo imaginar cuantos años han de pasar para que nos olvidemos de que hubo un dictador que asoció nuestra bandera a su deplorable gobierno. Creo que siempre viviremos con el tatuaje de la dictadura y nunca nos saldrá de la piel. Sólo por el acto de una persona, no se debe juzgar al resto como tal. Si investigamos un poco, bajo mi punto de vista, nuestro patriotismo está bien lejos del que se pueda ver en otro país del mundo.

Guste o no guste, es una visión personal de cómo se siente el patrotismo en España, en comparación con otros paises.Nuestra historia siempre estará ahí, pero ya va siendo hora que no nos influya y que se quede sólo en los libros.

Gracias a todos los que me leéis.














miércoles, 17 de febrero de 2010

Diario de Haití





El viaje comenzaba con una ilusión enorme y tremenda expectación. La guagua partió de Santo Domingo a las 11 y fueron horas largas e incómodas hasta que, tras una breve parada en la frontera, pude empezar a contemplar las primeras imágenes en vivo sobre Haití.La entrada al país es sencillamente espectacular con un lago de increíbles dimensiones que hace de antesala a un país que tiene pinta de ser realmente bello.

El cansancio del viaje hizo que inevitablemente me quedara dormido, pero me despertó una sacudida de la guagua debido a los enormes baches que hay en la carretera. Ante mí podía ver una casa de dos plantas con el balcón de arriba caído sobre la parte delantera. Casas como esa se repetían a lo largo del camino. Ya han pasado 2 semanas pero había muchas que no habían sido levantadas, y podía imaginarme que quien quedó dentro allí seguirá, en sus quehaceres habituales de su vida anterior, pero en un más allá lejano. A pesar de todo esto, Paloma me comentó que por lo menos ya se empezaba a ver más vida, y que los haitianos empiezan a hacerse cargo de la situación, pero se palpaba también que quedaba muchísimo por hacer y que la ayuda iba llegando, pero en pequeñas dosis.

Llegamos al campamento donde íbamos a realizar nuestra misión. Se trataba de una finca privada, situada en Leogane, lugar donde se produjo el epicentro del terremoto. Era un hospital privado llevado por monjas canadienses. Nuestra plataforma se instaló allí porque ellas necesitaban ayuda, pero ahora con el paso del tiempo, creo que están poco conformes con nuestra presencia .Ya sabíamos de la tremenda descoordinación de la plataforma con la que íbamos, pero no teníamos tan claro que pudiera llegar a níveles insospechados. Nada más llegar, el caos es palpable en el ambiente. Cientos de pacientes esperando a que se le la oportunidad de pasar por un doctor. Las consecuencias directas del terremoto ya han pasado, pero no se le puede negar la atención sanitaria a personas que han perdido no sólo sus bienes materiales, sino también a la mayor parte de sus familiares y ahora se enfrentan a la vida con la incertidumbre de saber que será de ellos.

La misión principal de la plataforma era la atención sanitaria de las consecuencias directas o indirectas del terremoto, pero este trabajo debe ser acompañado por personal que cuide del personal.Si las personas que tratan de ayudar no son cuidadas,la ayuda no se proporciona al 100%.



Nuestro almacén no sólo servía para nuestra propia manutención sino que teníamos a nuestro cargo a todas las comunidades de alrededor, por lo que recibíamos mucha comida para luego ser distribuida a otros lugares. Al llegar, había cajas en todos lados menos en el supuesto almacén, por lo que me decidí a organizarlo todo bien, y dar el apoyo logístico que yo iba buscando y que el campamento necesitaba. En un día había organizado todas las cajas, y ya se podía operar en mejores condiciones. Era consciente de que sanitariamente no podría ayudar mucho, pero sabía que las cajas iban a ser lo mío. En los días posteriores, me hice con el control total, y puse a los americanos que estaban allí por seguridad, a ayudarnos a descargar camiones y poder organizarlo todo mejor.

Incluso, tuve la ocasión de tener 2 camiones del ejército americano a mi cargo y unos cuantos marines para una misión que consistía en la búsqueda de más alimento para el campamento. Supuestamente, el lugar donde íbamos tenía alimentos en cantidad, pero al llegar allí sólo me pude encontrar con comida para bebe y además en principio no estaba destinada para nosotros. Al final, tras varias gestiones, una foto, y unos cuantos papeles me hice con quinientas cajas de potitos que iban a servir de alimento en las comunidades anexas a Leogane. Ante el éxito parcial de mi misión, me hice amigo de los soldados de la ONU de Sri Lanka y me acompañaron a otro campamento vecino, pero también buscaban alimentos como nosotros, por lo que solo pude volver con la comida de bebé.

El domingo, tuvimos la ocasión de visitar una de las comunidades cercanas y te dabas cuenta que cualquier barrio o cualquier comunidad había sido arrasada por el terremoto. No me quiero imaginar las aldeas situadas a kilómetros de allí en lo alto de esas enormes montañas.Allí la destrucción habrá llegado de igual manera, pero al estar tan lejos, la ayuda llegará en dosis aún mas pequeñas.A pesar de haberlo perdido todo, incluido su medio de trabajo, el panadero de la comunidad nos ofreció su casa y nos invitó a unos panes que hacían ellos por la visita que les hacíamos.En ocasiones, la humildad y hospitalidad llega a níveles que nos puede dejar desconcertados.

La experiencia ha sido muy positiva.Las personas que conformaban el campamento han hecho que la experiencia llegara a ser excelente, pues todos los días aprendíamos cosas e intercambiábamos sensaciones con gente venida de todo el mundo.Esperamos poder seguir ayudando en la medida de nuestras posibilidades, y seguro que en próximas fechas estaremos por allí de nuevo.

Gracias a todos los que me leéis

martes, 2 de febrero de 2010

Viaje al país de los sueños rotos


Hola a todos

Tengo poco tiempo para escribir y eso que no me gusta escribir con prisa, pues la prisa no le hace bien a nadie, y más aquí, que hay que ir al pasito.

Al final parece que os voy a poder contar en persona mi propia experiencia en Haití. Nos vamos ahora con una plataforma que se llama “Ayuda a Haití”. Se trata de la misma con la que Paloma estuvo hace un par de semanas. Su misión es la misma, y la mía, es un misterio. Voy con la logística, y lo que haré será aportar todo lo que está dentro de mí para poder poner mi mini granito de arena entre aquella inmensa destrucción.

Hablando de sensaciones. Me siento bien por poder echar una mano allí. Siento ilusión y una tremenda expectación por lo que me voy a encontrar allí, pero nunca miedo. Deseo ayudar, allá donde más lo necesiten. Soy consciente y me siento orgulloso de la enorme labor que estamos haciendo en Ramón Santana con el proyecto de las viviendas, pero también soy consciente que dejando medio organizado todo aquí, se puede ayudar doblemente. No se deben escatimar esfuerzos cuando llega la hora de ayudar.

La precaución y el cuidado vienen con nosotros pero también nos llevamos la mochila de ilusión con la que aterrizamos en esta isla. En cuanto vuelva, os contaré mis vivencias en primera persona.

Gracias a todos los que me leéis.