
Hola a todos;
La vuelta de Haití ha dejado muchas cosas. Tras pasar mis últimos días allí con fiebre y pensando que era una insolación, fuimos al hospital nada más volver y me detectaron dengue. El dengue es una enfermedad tropical, que te la transmite un mosquito. Dado que tengo un buen historial, ya sabía de antemano que algo raro pillaría y así ha sido. Es como una gripe que te deja débil, pero ya estoy al 100% y ahora tenemos la visita de la familia de Paloma. Hemos estado en el norte viendo las ballenas desde una barquita; una experiencia recomendable para todo el mundo.
Desde que estamos aquí, Ramón Santana nos ha enseñado mucho. Como ya he dicho en anteriores capítulos, ellos nos aportarán mucho más de lo que nosotros podamos dejar aquí. Aprendemos desde su humildad hasta su hospitalidad, pero además en esta semana, se celebra la semana de la independencia.
Vaya palabra larga y con cuanto significado. Es el fin a la opresión y el principio de la propia libertad. Evidentemente que en mi utopía reside el sueño que las fronteras dejaran de existir y los pueblos pudieran convivir en paz sin tener una línea que los separara, pero hoy en día el mundo está hecho de la manera que lo conocemos, y por lo que a mí respecta me siento orgulloso de mi tierra y de mi gente.
Los dominicanos también viven con orgullo su patria y su bandera. Su reciente historia de independencia y la lucha que mantuvieron los patricios hacen que a ellos les brillen los ojos cuando hablan de su bandera o país. Hoy hemos estado en un acto, donde se ha rememorado la independencia y en el cual, los alumnos del Liceo han hecho algunas poesías y representaciones en honor a Mella, uno de los fundadores de su patria. Se nota que no es un acto normal, no es un acto donde le estén obligando a hacer esas representaciones, sino que en sus palabras se puede leer el sentimiento profundo que le provoca hablar de sus símbolos.
En determinados momentos he sentido envidia. Envidia porque en España ser español no está del todo bien visto, y sólo sea bien visto cuando la selección de fútbol gana algún título, algo que en nuestra historia ha pasado pocas veces. Naturalmente que todos nos sentimos profundamente orgullosos de nuestro territorio, pero las demostraciones son escasas. Echo de menos algunas manifestaciones en honor de los que hicieron posible tener el país que hoy tenemos. Cuando por fin conseguimos quitarnos el yugo de la dictadura, un grupo de gente consiguió poner los cimientos sobre los cuales se sustenta el país de libertades y progreso que hoy conocemos.
Muchos al leer estas líneas me pueden poner el apodo de facha. Pueden hacerlo, pero eso es lo triste. No me puedo imaginar cuantos años han de pasar para que nos olvidemos de que hubo un dictador que asoció nuestra bandera a su deplorable gobierno. Creo que siempre viviremos con el tatuaje de la dictadura y nunca nos saldrá de la piel. Sólo por el acto de una persona, no se debe juzgar al resto como tal. Si investigamos un poco, bajo mi punto de vista, nuestro patriotismo está bien lejos del que se pueda ver en otro país del mundo.
Guste o no guste, es una visión personal de cómo se siente el patrotismo en España, en comparación con otros paises.Nuestra historia siempre estará ahí, pero ya va siendo hora que no nos influya y que se quede sólo en los libros.
Gracias a todos los que me leéis.







